Con estas palabras, pronunciadas ante un numeroso público en Arizona, el Dalai Lama abordó el núcleo de su mensaje. Pero la afirmación de que el propósito de la vida es la felicidad me planteó una cuestión. Más tarde, cuando nos hallábamos a solas, le pregunté:
-Es usted feliz?
-Sí-me contestó y, tras una pausa, añadió-: Sí...., definitivamente.
-Pero, es la felicidad un objetivo razonable para la mayoría de nosotros? -pregunté- Es realmente posible alcanzarla?
-Sí. Estoy convencido de que se puede alcanzar la felicidad mediante el entrenamiento de la mente.
-Al decir, "entrenamiento de la mente" en este contexto, no me estoy refiriendo a la "mente" simplemente como una capacidad cognitiva o intelecto. Utilizo el término más bien en el sentido de la palabra tibetana SEM, que tiene un significado mucho más amplio, más cercano al de "psique" o "espíritu", y que incluye intelecto y sentimiento, corazón y cerebro. Al imponer una cierta disciplina interna, podemos experimentar una transformación de nuestra actitud, de toda nuestra perspectiva y nuestro enfoque de la vida.
"Hablar de esta disciplina interna supone señalar muchos factores, y quizá también tengamos que referirnos a muchos métodos. Pero, en términos generales, uno empieza por identificar aquellos factores que conducen a la felicidad y los que conducen al sufrimiento. Una vez hecho eso, es necesario eliminar gradualmente los factores que llevan al sufrimiento mediante el cultivo de los llevan a la felicidad."
Fragmento del primer capítulo, del Libro "EL ARTE DE LA FELICIDAD", escrito por el Doctor HOWARD C. CUTLER SOBRE SUS CONVERSACIONES CON EL DALAI LAMA.
